Artista Elizabet Catlett, conoce su trabajo en la revista de febrero de Verest Magazine.

Elizabeth Catlett dio voz a las mujeres a través de su arte

A principios del siglo XX, hubo ciertas ausencias en la forma en que se representaba la historia afroamericana de la historia del arte. Algunas experiencias colectivas carecían de imágenes con las que las personas pudieran identificarse, las cuales eran necesarias para que surgiera la idea de comunidad y una iconografía compartida.

Los retratos creados por la artista Elizabeth Catlett, son claros, precisos e invariablemente personales. Si bien algunas de sus obras muestran eventos de la historia afroamericana, otras representan a las personas que durante su vida vio a su alrededor. Los grabados y esculturas de la artista reflejan el poder afroamericano. Aunque no fue reconocida en su tiempo, ahora, una nueva generación está consagrando su legado.

Hablemos un poco sobre Catlett

Nació el 15 de abril de 1915 en Washington, DC. Sus abuelos maternos y paternos nacieron esclavizados, una historia familiar que influyó en su arte. Catlett supo desde muy joven que quería ser artista.

Después de que la Universidad Carnegie Mellon anulara su ingreso en el programa de licenciatura debido a su raza, asistió a la Universidad de Howard y se graduó en Arte en 1935. Comenzó sus estudios de posgrado en Arte en la Universidad de Lowa, donde cambió su enfoque de la pintura a la escultura y se convirtió en la primera mujer en recibir una maestría en Escultura de la Universidad.

Más adelante, al mudarse a Nueva York, trabajó en el estudio del escultor Ossip Zadkine quien la introdujo a la abstracción modernista, la cual le permitió comprender mejor la abstracción matizada del arte africano como una manera de expresarse a través de la forma.

Escultura de Elizabeth Catlett

México un lugar seguro

En 1946, Catlett viajó a México con la intención de estudiar escultura y trabajar como artista invitada en el Taller de Gráfica Popular (TGP). A los pocos meses regresó a Estados Unidos para divorciarse del pintor Charles White y volver a México al año siguiente para establecer su residencia permanente. Esta decisión fue, en parte, una respuesta a los ataques atroces cada vez más intensos del gobierno estadunidense hacia los artistas, intelectuales y activistas de izquierda al término de la Segunda Guerra Mundial.

En 1958, la contrataron como la primera profesora de escultura en la ahora Facultad de Artes y Diseño (FAD) de la Universidad Nacional Autónoma de México. Siempre creyó que sus estudiantes necesitaban más habilidades técnicas que les permitieran comunicar sus ideas con eficacia. Catlett adquirió la nacionalidad mexicana en 1962.

Durante sus dos primeros años en el país, completó su serie Mujer Negra, de renombre internacional y en 2011 ingresó como académico honorario a la Academia de Artes, en México.

Puñado de historias

Su trabajo recoge sentimientos personales y políticos sobre las experiencias e historias de las mujeres negras. La maternidad es un tema constante a lo largo de su carrera. Varias de sus obras icónicas pertenecen a conocidas heroínas afroamericanas, incluidas Harriet Tubman, Phillis Whheatley y Sojourner Truth para conmemorar el legado activista de estas mujeres.

Estas obras afroamericanas formaron parte de la serie más famosa de Catlett, titulada “The Black Woman (La Mujer Negra)”, que comenzó en 1946 mientras vivía en México. Catlet y otros artistas afroamericanos trabajaron con y fueron aprendices de Diego Rivera, líder del muralismo mexicano.

Linajes del arte africano y mexicano en Frankfurt

La escultora y grabadora afroestadounidense mexicana, Elizabeth Catlett es una de las 10 artistas que han obtenido un reconocimiento en 2023. Actualmente, en el Museo de Arte Moderno en Frankfurt, Alemania, se exhiben 175 de sus piezas, las cuales fueron realizadas en la Ciudad de México. 

Sus grabados y esculturas de carga política y estética convincente, producidas a lo largo de más de 70 años en Estados Unidos y, luego, en México, son declaraciones visuales de dignidad, fortaleza, vulnerabilidad y resiliencia de las mujeres negras, trabajadores mexicanos y aquellos que sufren debido a la opresión en América. Su arte era impulsado por la empatía radical, es decir, tenía un profundo sentido de conexión e identificación con aquellos que ella se sentía motivada para servir en su arte.

En esta exposición, la perspectiva de Elizabeth Catlett se personifica en la alusión a etnicidades múltiples en muchas de sus esculturas de mujeres y se manifiesta en la sobre posición de sus referencias visuales en los linajes del arte africano y mexicano. Entre sus obras más conocidas se encuentran Unidad negra (1968), Objeto práctico (1970), Homenaje a las mujeres poetas negras (1984) y Homenaje a mis jóvenes hermanas negras (1984).

Estas obras destacan la importancia histórica de las mujeres afroamericanas, que utilizaron una técnica muy extendida en todo México en aquella época. Técnicamente, Catlett también exploró las dificultades de las poblaciones mexicanas de las afroamericanas.

Lo que debes saber

Por supuesto si quieres conocer su obra, así como otras historias, te invitamos a leer la Revista del mes de febrero, en el siguiente link.

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