Cloud 22 en Atlantis The Royal estrena imagen con Dolce&Gabbana, que va a tono de su piscina infinita.

Cloud 22 y el idilio italiano que conquista las alturas de Dubái

Hay destinos en el mundo en donde la elegancia se percibe claramente, pero además se vuelven icónicos. Y si a ello le agregamos que hay colaboraciones que logran elevar algo espectacular a una categoría de ensueño, el nivel de glamour se eleva. Esto sucede en Cloud 22, en Atlantis The Royal, en Dubái.

Quien lo ha visitado, sabe perfectamente que este es un mirador privilegiado, y seguramente podría pensar que la sofisticación tiene límites, sin embargo, esa idea queda descartada. Recientemente este lugar se convirtió en un lienzo para Dolce&Gabbana en colaboración con Ounass, conquistando así, uno de los puntos más altos del país árabe y que además, hoy es una muestra de que la moda y la hospitalidad de ultralujo pueden encontrarse, y el resultado es simplemente sublime, y que se nota en la colección Carretto.

¿Por qué esta colaboración es tan especial?

El alma de esta experiencia reside en la estética de la mayólica siciliana, con su brillante patrón azul mediterráneo, Dolce&Gabbana viste cada rincón de esta piscina infinita, y transforma así el espacio en un lujo casi artesanal pero en medio de la modernidad árabe. Es como si la esencia del Mediterráneo flotara sobre el horizonte de Dubái.

Pero, ¿qué es exactamente la mayólica? Para la casa de moda no se trata sólo de un estampado, es más bien una muestra de sus raíces. Esta técnica de cerámica esmaltada alcanzó su esplendor en Sicilia en la época del Renacimiento, y se distingue por sus patrones detallados y brillo vítreo. Y bueno, al trasladar estos motivos artesanales a las telas y mobiliario de Cloud 22, el contraste es bastante peculiar, es una mezcla entre calidez, modernidad y futurismo.

El ultralujo toca el cielo de Dubái

En el piso 22 del hotel Atlantis The Royal todo se trata de emociones y sensaciones. Por supuesto la joya del lugar es sin duda la alberca en la que te sentirás casi tocando el cielo, pues pareciera que todo converge: el cielo, el horizonte, la vida misma.

Una piscina en la que no sólo te sumerjes, sino que serás parte de una de las panorámicas más privilegiadas del mundo, con la Isla de la Palmera extendiéndose a tus pies.

Este santuario en las alturas, ubicado a 96 metros sobre el nivel del mar, es sin duda una proeza del diseño. Entre sus detalles se encuentran las seis esculturas de Trumpets, flores de cristal soplado a mano que son algo así como las guardiana del lugar.

Además, está el Lotus Bar, una estructura de 16 metros de alto con una mixologia de autor que cobra vida día con día y si tu coctel lo disfrutas al atardecer, créenos, te quedaras sin palabras.

La experiencia se complementa con la propuesta gastronómica del chef Serhat Meci, quien a través de sus técnicas contemporáneas, imprime una clara escencia mediterránea en cada creación. Te encontrarás con sabores que hacen un guiño al lujo casual como las ostras Gillardeau o los sliders de wagyu. Se trata de que disfrutes cada mínimo detalle y momento.

Visitar este rincón es confirmar que en Dubái, el mijo además de observarse se vive intensamente entre las nubes.

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