La cultura mexicana no se entiende sin el ritual de la cantina. Son espacios donde la charla fluye, las diferencias desaparecen y la mesa se vuelve el centro del universo conocido. Soho House tomó esta herencia para transformar su Pool House en un refugio dedicado al encuentro.
Cuando el fútbol se sirve en mesa cantinera
La propuesta de Cantina 28 no busca disfrazar el espacio de algo que no es. Se trata de una reinterpretación que honra el ritual de beber y comer frente a una pantalla. El Pool House cambia su cara habitual para recibir a quienes disfrutan el juego con botanas de ley.
Es curioso cómo el fútbol funciona igual que una cantina de barrio. Ambos nos sientan con desconocidos que terminan siendo nuestros mejores aliados durante noventa minutos. Pedimos una ronda y el ambiente se vuelve el eje central de la tarde.
Los cocteles llevan nombres que nos remiten al pasto y al silbato del árbitro. El Gold Keeper y el Final Whistle aparecen sobre la mesa para acompañar cada jugada importante. Los sabores recuperan la esencia de lo clásico pero con una ejecución técnica impecable.

El recorrido por las leyendas de piedra
Cristina Alonso curó una ruta que trasciende el simple acto de ir a beber alcohol. Caminar por estos sitios es entender por qué la Ciudad de México late de esta manera. Cada lugar guarda secretos en sus paredes y memorias en sus barras de madera.
La Ópera nos recibe con su elegancia de otra época. Es imposible no mirar su techo y buscar el agujero dejado por un disparo célebre. Aquí la historia de México se narra entre tragos y una comida impecable.
Luego llegamos a El Gallo de Oro en el Centro Histórico. Este sitio ha visto desfilar a escritores y periodistas que cambiaron el rumbo del pensamiento. Se siente una energía distinta al entrar por su puerta principal.


El sabor democrático de los barrios
La Mascota es famosa por sus botanas que parecen no tener fin. Entras por una bebida y terminas descubriendo que la oferta culinaria es infinita. Su espíritu democrático permite que todos convivamos bajo un mismo techo sin importar el origen.
El Salón Tenampa suena a mariachi y huele a tequila de alta gama. Es el corazón de la Plaza Garibaldi y un referente musical absoluto. Muchos años de tradición se condensan en cada rincón de su amplio salón.
Finalmente aparece Covadonga, ese refugio eterno de la colonia Roma. Es un sitio donde la comunidad se siente real y las mesas largas invitan a la charla infinita. Aquí los amigos se reúnen para arreglar el mundo entre platillos que saben a hogar.


Datos técnicos para el buen aficionado
La experiencia en Cantina 28 sucede en días seleccionados durante junio y julio. Los asistentes deben estar atentos a las fechas de las rondas eliminatorias. La propuesta invita a disfrutar los partidos con un formato de comunidad. El tour por las cantinas es una invitación a explorar la ciudad con otros ojos. Se sugiere visitar cada sitio con calma y sin prisas. La tradición cantinera nos enseña que lo importante siempre sucede entre trago y trago.

Terminamos el recorrido con la certeza de que estos lugares siguen siendo pilares fundamentales. Soho House nos recuerda que la mejor forma de ver un partido es rodeados de buena gente. La mesa siempre será el mejor estadio para celebrar la vida.
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