Todos insisten en que Tlaxcala no existe, pero nosotros acabamos de encontrar el escondite perfecto para comprobar lo contrario. Esta hacienda aparece ante los ojos como una promesa de anonimato total frente al ruido del mundo. Es un rincón donde nadie podrá encontrarte, un espacio donde tú mismo sientes que te desvaneces en la calma. Aquí la desconexión se siente como un abrazo necesario para retomar el aliento y la cordura.
Hacienda Santa Bárbara se convierte así en el refugio ideal para una escapada genuina lejos de cualquier mirada. Llegamos buscando un sitio donde el tiempo pareciera correr hacia atrás, encontrando una paz profunda que llena el alma. La gastronomía local nos recibe con los brazos abiertos para saciar cualquier apetito y curiosidad. Es una experiencia tan completa que, una vez que cruzas sus puertas, siempre querrás volver pronto.

El camino hacia la fortaleza
Transitamos la carretera hacia Huamantla y, justo al tomar la desviación, preparamos el celular para capturar el instante. Una hilera de árboles colosales se cierra sobre ambos lados del camino y engalana el trayecto completo. De pronto, la arquitectura te recibe con la fuerza de una auténtica fortaleza de piedra volcánica. Rentar un par de noches aquí se siente como si hubieras arrendado toda la propiedad para ti. Cuando estés frente a sus muros, entenderás esa sensación de pertenencia absoluta. Cuando vivas la experiencia sabrás a qué nos referimos.
La propiedad conserva el carácter de su época dorada con techos altos y vigas de madera original. Nos instalamos en nuestra habitación para soltar las maletas y tomar un respiro necesario frente a la ventana. El silencio del campo inunda el espacio mientras observamos los jardines que rodean esta construcción imponente. Es el momento justo para desconectar del exterior y disfrutar la tranquilidad de un refugio bien ganado.
Manos en la masa de colores
Nos sentamos frente a un comal de barro que parece tener vida propia. Tres bolas de masa brillan con sus tonos naturales rosa, azul y amarillo. Las maestras locales nos guían en el arte ancestral de palmar tortillas perfectas. Aprendemos que el maíz es el corazón de nuestra cultura en cada región de México.
El proceso de nixtamalización revela los secretos que transforman el grano en sustento diario. Entendemos el esfuerzo detrás de cada bocado al usar la tradicional olotera. Desgranar mazorcas requiere paciencia y una técnica precisa con los amarres de olotes. Cada grano que cae en el recipiente cuenta una historia de milenios compartidos.


Atardecer y cena bajo luz de cirios
El sol se oculta tras los campos mientras la capilla se viste con destellos cálidos. Aprovechamos la luz del atardecer para caminar entre los muros de piedra y capturar sombras alargadas. La arquitectura colonial recibe al crepúsculo con un tono ámbar que inunda todo el patio central. Nos sentamos a observar cómo el cielo cambia su color hasta perderse en el horizonte.
Al caer la noche, la capilla se transforma por completo ante nuestros ojos asombrados. Nos sirven una cena preparada con calma en el interior histórico bajo la luz de los cirios. Las velas marcan el camino hacia una mesa vestida con manteles blancos impecables. El ambiente invita a la charla pausada mientras probamos ingredientes directos del huerto local. Cada tiempo resalta los sabores auténticos del campo tlaxcalteca en un entorno irrepetible.


Sudar la vida dentro del temazcal
El temazcal es el complemento perfecto para limpiar el espíritu tras el ajetreo constante de la vida diaria. Ustedes entran a un espacio circular de piedra donde el calor abraza cada músculo cansado. El aroma del copal despeja de inmediato la mente mientras el vapor inunda todo el entorno. Es el momento de sentarse en el piso, cerrar los ojos y dejar que los cantos guíen el ritmo. Aquí olvidan el estrés diario mientras sienten cómo el cuerpo se libera con cada gota de sudor. Es una vivencia necesaria que les permite conectar con su interior mientras todo el ruido exterior desaparece por completo.


Guía para disfrutar la estancia completa
El acceso a las actividades requiere una reserva previa con el personal. Las cenas en la capilla tienen disponibilidad limitada durante los fines. El temazcal opera bajo cita previa para grupos pequeños de personas. Los talleres de nixtamalización ocurren por la mañana tras el desayuno.
Recomendamos llevar calzado cómodo para recorrer las veredas del terreno. Las temperaturas bajan bastante durante la noche dentro del recinto histórico. Planear el transporte con anticipación facilita el trayecto desde la ciudad. La estancia ofrece cabañas privadas con vistas hacia los campos abiertos.
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