Sin temor a equivocarme, puedo asegurar que muchos de ustedes que se encuentran del otro lado de sus dispositivos, en su mayoría habrán sido adolescentes o niños durante los años 90. Y bueno, para evitar la nostalgia de esa época, les contaré una de las muchas aventuras que viví en mi niñez, cundo me fui de paseo por Morelia.
Por fortuna, y gracias a alguien muy especial, tuve la oportunidad de viajar por algunos estados de la República Mexicana, conocer rinconcitos de nuestro país y aprender mucho acerca del mismo.
Cierta ocasión en diciembre de 1998 visitamos la ciudad de Morelia debido a la compra y venta de artesanías de la región, por lo que nuestra estancia nocturna era obligatoria. Luego de completar algunas de las actividades del viaje, comenzamos a buscar en dónde hospedarnos cerca del centro de la ciudad, y encontramos un bello hotel con un estilo sumamente colonial, en el que al entrar, te recibía un hermoso árbol de Navidad de cristal y luces que hacían lucir su patio central como un bosque nevado y brillante. Les hablo del Hotel de La Soledad.
Descubrí que sería una noche maravillosa. Los pasillos de este lugar tenían un estilo que me parecía fascinante, pues con tan sólo 7 años de edad, era mucho lo que ignoraba, tenían vigas de madera, además de grandes arcos de piedra y paredes blancas.

La habitación tenía vista al patio central; cama súper cómoda, sábanas frescas y un cobertor que haría mi descanso mucho más confortable. Mentiría al darles detalles del baño, pero no tengo un mal recuerdo al respecto, por lo que supongo que estaba bien.
A la mañana siguiente descubrí una vista espectacular, pues la luz del día hacía del mágico bosque nocturno un hermoso árbol de colores dorados al toque del sol, y blancos como la nieve a la sombra. Sus escaleras me permitieron apreciar sólo por una vez el árbol desde arriba, es un recuerdo que atesoro con mucho cariño.
Con un total de 40 habitaciones: 7 suites y 33 de tipo superior, este lugar te hará experimentar una mezcla de lujo y elegancia pocas veces vista. Además, es perfecto para iniciar una caminata hacia el centro de Morelia, en donde podrás disfrutar de la belleza de su arquitectura y excelentes restaurantes para probar platillos que los dejarán más que satisfechos.
Sabemos bien que en estas fechas es complicado viajar, sin embargo, si lo haces con precaución y responsabilidad, puede ser una oportunidad para conocer a detalle la vida de esta bella ciudad colonial.
Para llegar a Morelia, lo puedes hacer ya sea en autobús, o bien, en avión.
¡Que tengas un excelente viaje!
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