Si te encuentras en la CDMX y todavía no sabes qué hacer, olvídate de los planes aburridos; vámonos de lurias al Estadio Alfredo Harp Helú, la mismísima catedral de los Diablos Rojos del México. No importa si eres un aficionado de hueso colorado o apenas estás conociendo el beisbol; este recinto siempre termina conquistando a cualquiera.
Se encuentra dentro de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca, sobre Viaducto Río de la Piedad, en la alcaldía Iztacalco, el estadio es de fácil acceso. Si decides llegar en transporte público, la estación Puebla de la Línea 9 del Metro te deja a unos pasos de la puerta 8. Pero si prefieres el automóvil, hay un estacionamiento subterráneo con pago directo en el lugar.
El recinto se inauguró el 23 de marzo de 2019 con un duelo entre los Escarlatas y los Padres de San Diego. Su construcción estuvo valuada en más de tres mil millones de pesos y es considerado uno de los parques más modernos de Latinoamérica, debido a que todo está pensado para que tengas una experiencia premium. Además, fue diseñado por el arquitecto Francisco González Pulido, quien se encargó de atribuirle un techo volado que simula el tridente del diablo.
Antojo, historia y pasión en el campo
Es muy recomendable llegar una hora antes para deleitar la pupila en el museo, el cual cuenta con exposiciones y arte relacionados con el Rey de los Deportes y la cultura general. Asimismo, existe una tienda oficial de dos pisos, similar a las de Grandes Ligas, donde hay gorras, jerseys y souvenirs que harán imposible salir con las manos vacías.
Para acompañar las nueve entradas, existe una gran variedad gastronómica. Por ejemplo están los machetes, las hamburguesas, los hot dogs, marquesitas, flautas y los inigualables tacos de cochinita, que son de ley probar. Para mitigar la sed de la mala, la barra despliega un abanico de mixología, donde reinan las mezcalitas artesanales y las siempre socorridas micheladas.
Un recorrido por el lugar
El Diamante de Fuego tiene una capacidad para 20,000 personas, ofrece conexión WiFi para todos los asistentes y cuenta con 11 pantallas distribuidas para que no pierdas ningún detalle. Si el sol decide salir con toda su intensidad, no olvides bloqueador, gorra y lentes oscuros. En cambio, si el cielo amenaza con lluvia, un impermeable o una chamarra ligera serán tus mejores aliados.
Lo mejor llega cuando comienza el espectáculo. Cada batazo se vive con una energía que invita a levantarte del asiento, cantar al ritmo de la música y dejarte llevar por el ambiente. Los precios dependen del día, la zona, el rival y la fase del torneo; pero vale cada peso, ya que así no vivirás ese FOMO al ver los videos de TikTok y las historias de tus amigos.
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