Hacienda Chablé (2)

Calma profunda entre antiguas piedras henequeneras de Yucatán

El tiempo se acumula con elegancia sobre la piedra en este rincón del sureste. A cuarenta minutos de Mérida, donde la selva de Chocholá devora cualquier rastro del bullicio urbano, la antigua arquitectura porfiriana de Hacienda Chablé emerge con la majestuosidad de un secreto bien guardado. Las trescientas hectáreas que hoy resguardan este refugio albergaron en el siglo diecinueve el corazón de la bonanza henequenera, cuando la fibra del agave yucateco se exportaba al mundo entero bajo el nombre de oro verde. Hoy, las raíces monumentales abrazan las arquerías de piedra caliza, convirtiendo los vestigios industriales en un santuario de silencio absoluto.

El lujo contemporáneo encuentra aquí su máxima expresión al rendirse ante la naturaleza y la memoria de la tierra. La experiencia invita a despojarse del ritmo acelerado para habitar un espacio donde cada detalle rinde culto al bienestar.

Sanación profunda en el ombligo de la selva

El verdadero corazón físico y espiritual de la propiedad late junto a un cenote natural de aguas cristalinas, considerado sagrado por los antiguos habitantes de la zona. A la orilla de este espejo hídrico se despliega el centro de bienestar del hotel, donde especialistas locales guían al viajero mediante una consulta personalizada para definir su rutina de descanso, integrando sesiones de yoga al aire libre, meditación y paseos en bicicleta entre los senderos.

Las instalaciones cuentan con circuito térmico de hidroterapia, temazcal tradicional y cabinas de tratamiento inmersas entre follaje espeso. Sumergirse en estas aguas curativas o someterse a rituales inspirados en la botánica ancestral transforma la estancia en una experiencia de reconexión profunda.

Casitas de autor y el esplendor de la casona

El reposo nocturno sucede en cuarenta casitas privadas diseñadas para mimetizarse con el ecosistema circundante. La arquitectura interior presume maderas finas trabajadas con maestría, enormes ventanales que filtran la luz natural, albercas privadas en la terraza y duchas exteriores para conectar de primera mano con los sonidos del ecosistema tropical.

Quienes buscan el máximo grado de exclusividad pueden elegir la villa principal, una histórica casona decimonónica cuidadosamente restaurada. Este espacio privado integra su propio spa, gimnasio equipado, bar exclusivo y una cocina completa, garantizando privacidad absoluta para familias o grupos pequeños.

Sabores de culto, huertos mayas y herencia botánica

El apartado gastronómico corre a cargo del chef Luis Ronzón dentro del restaurante Ixi’im, donde los insumos locales se transforman en alta cocina. La cava de este recinto resguarda más de tres mil botellas de tequila, ostentando la colección más grande del mundo dedicada a esta bebida nacional.

La propuesta culinaria se enriquece en Casita Maya, espacio donde cocineras regionales preparan recetas ancestrales utilizando vegetales cosechados en los ka’anches, los tradicionales huertos mayas elevados. La propiedad protege a la abeja melipona en su propio meliponario y ofrece momentos de relajación al caer la tarde dentro del Sikar Bar entre licores selectos y puros artesanales.

Coordenadas de insider para la travesía

Hacienda Chablé se localiza en el municipio de Chocholá, a unos 35 kilómetros al suroeste de Mérida viajando por la carretera federal 180. El precio por noche en sus casitas privadas arranca desde los $22,000 pesos mexicanos, tarifa que contempla el diagnóstico inicial de salud, la ruta de bicicletas y el acceso a las áreas térmicas del spa. Es indispensable reservar con veinticuatro horas de anticipación las ceremonias de temazcal y las catas guiadas de miel, sobre todo durante los meses de clima fresco que van de noviembre a abril.

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