Hace unas semanas abrí una botella de tinto mientras observa el tránsito pesado de la ciudad. El corcho cedió con un sonido seco y casi imperceptible en la habitación. Recordé de inmediato aquel viaje por las tierras sudamericanas de Alto Jahuel. El viento andino soplaba con una fuerza templada sobre los viñedos viejos. Aquella tarde comprendí que el vino es una forma del tiempo.
La bodega tradicional chilena Viña Santa Rita recibió un galardón histórico de alcance global. La revista Forbes la nombró la mejor viña del mundo recientemente. Este grupo vitivinícola fundado en 1880 posee raíces profundas en Sudamérica. Su presencia en el mercado nacional muestra una transformación sumamente acelerada. Los consumidores locales modificaron sus hábitos de consumo de manera contundente. El consumo de vino creció más de quinientos por ciento últimamente.
El despertar del paladar nacional
Las personas ahora buscan botellas con una identidad cultural bastante clara. Existe un marcado interés por conocer las historias detrás de bambalinas. La calidad superó por completo al deseo de comprar grandes volúmenes. El comprador promedio actual prefiere etiquetas sofisticadas para sus reuniones importantes.
La distribución en México avanza de la mano de la firma IDI. La facturación de la empresa chilena se duplicó durante la década pasada. Un portafolio diverso atiende las demandas de este público tan exigente. Destacan opciones vanguardistas como vinos sin alcohol y latas bastante prácticas. Los viñedos usan inteligencia artificial para mitigar el fuerte cambio climático.


Joyas embotelladas desde el cono sur
La joya de la corona de esta bodega es Casa Real. Este ejemplar obtuvo el estatus de leyenda por parte de Decanter. Su producción proviene del Valle del Maipo en terrenos muy fértiles. El Cabernet Sauvignon de esta zona goza de un enorme prestigio. La uva Carmenere también destaca gracias a la etiqueta Pewën de Apalta.
Otra línea sobresaliente en las catas especializadas es denominada Floresta. Críticos renombrados la calificaron como una propuesta impecable en la región. Las botellas tradicionales como Medalla Real mantienen su gran relevancia comercial. El mercado mexicano de la vid alcanzará cifras récord muy pronto. Las proyecciones económicas estiman superar los seis mil millones de dólares.

Travesías entre viñedos antiguos y casonas
El turismo del vino atrae a miles de viajeros con frecuencia. El Hotel Casa Real ofrece una experiencia de hospedaje muy exclusiva. Las instalaciones quedan a cuarenta y cinco minutos de Santiago de Chile. El recinto combina arte y naturaleza en un entorno campestre bellísimo. Las estadísticas oficiales registraron más de sesenta mil visitantes mexicanos allá.
El interés por la gastronomía de alta gama impulsa estos viajes. Los paseos por las bodegas subterráneas muestran la historia del lugar. Beber una copa frente a la cordillera resulta un suceso inolvidable. La cultura del vino une a dos naciones mediante sabores complejos. El viaje termina pero el recuerdo permanece guardado en la memoria viva.
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