La Hacienda Soltepec, es una joya arquitectónica en Huamantla Tlaxcala que está lista para recibirte.

Hacienda Soltepec: arquitectura viva y tradición en el corazón de Tlaxcala

Hay rincones en Tlaxcala que se muestran con la pausa de los secretos bien guardados; fragmentos de tierra que parecen suspendidos en el tiempo, pero que al habitarlos, revelan una vitalidad inesperada. En el corazón de Huamantla, Hacienda Soltepec emerge como una de esas joyas arquitectónicas que ha sabido desafiar el paso de los años. Más que resguardar el pasado, este espacio ha transformado su herencia histórica en una experiencia viva, donde los muros centenarios conversan con el confort contemporáneo sin perder su esencia mística, pero también cultural.

Con la silueta de La Malinche como telón de fondo, se erige este lugar cuyos muros de piedra, patios coloniales y jardines evocan la época dorada de las haciendas pulqueras de Tlaxcala, del siglo XVI.

El descanso se vive de manera distinta

Hoy en día, la propiedad se adapta a las exigencias del estilo de vida contemporáneo. Tiene 134 habitaciones temáticas que se distribuyen de manera estratégica que te ofrecerán atmósferas distintas. Ya sea la calidez histórica de la zona Hacienda con habitaciones y suites que te harán sentir como si hicieras un viaje en el tiempo; pero están también las suites de la Zona de Tenis, que incluso, cabe decirte que acoge torneos internacionales de la IFT.

Y por último, puedes hospedarte en las habitaciones rodeadas del Campo de Golf, que por cierto, ¿sabías que en la Hacienda Soltepec se encuentra el primer campo orgánico para practicar este deporte, en México y Latinoamérica? Esta evolución convierte al complejo en un lugar idóneo por si estás buscando exclusividad activa o bienestar profundo.

Postales de aventura y reconexión

Los días aquí transcurren entre el silencio de sus senderos y la adrenalina de recorrer las rutas de ciclismo de montaña en un complejo completamente bikefriendly, explorar los alrededores a través de cabalgatas guiadas o iniciar la mañana ascendiendo hacia la cumbre de La Malinche. Al amanecer, el cielo de Huamantla se transforma con el despegue de globos aerostáticos que ofrecen una panorámica inigualable del valle tlaxcalteca.

Además como huésped de la Hacienda Soltepec, en Huamantla, puedes participar en talleres artesanales que rinden tributo a los oficios locales, es necesario que reserves), o recorrer el Tianguis Orgánico Artesanal, un espacio donde las texturas, fragancias y el comercio justo celebran la identidad de la región.

Esta reconexión con el origen se complementa con las visitas a sus recintos dedicados a la memoria del campo: el Museo del Maíz y el Museo del Pulque, donde la emblemática pulquería «La Cura» invita a comprender el valor ancestral de la bebida de los dioses-

Pero no sólo eso, la herencia de este bastión magueyero es tan palpable que el propio cineasta Roberto Gavaldón y el fotógrafo Gabriel Figueroa la eligieron en los años cincuenta, ni más ni menos en la Época de Oro del cine mexicano como el escenario principal de La Escondida, el legendario filme protagonizado por Pedro Armendáriz y María Félix.

De hecho, el espíritu de «La Doña» permanece suspendido en las habitaciones; incluso hoy, los viajeros más nostálgicos pueden habitar la Master Suite dedicada a la actriz, un espacio que rinde homenaje a su paso por estas tierras con vistas majestuosas hacia el volcán La Malinche.

El pulso de la tierra y la cocina de herencia

Por supuesto no podemos dejar de hablar de la gastronomía, pues el alma de esta hacienda late con fuerza en su propuesta llena de sabor.

Descubrimos que su restaurante ha resguardado celosamente a lo largo de los años, las recetas tradicionales de la cocina de Soltepec pero hoy reinventadas, pero sin perder sazón, calidad e historia, y todo esto lo encuentras en sus quesadillas, tlacoyos, tostas, tamales, ensaladas, filetes, en fin en cada guiso. Además, te encontrarás con una cafetería gourmet y un bar a través de menús de degustación estacionales.

Aquí cada platillo rinde tributo a los ingredientes de la región, logrando un equilibrio perfecto entre la nostalgia de la época porfiriana y la sofisticación del México moderno.

Pero además, Hacienda Soltepec es un lugar en el que puedes realizar esa boda que tanto sueñas, o el evento que quieres que todo mundo recuerde. Ya sea que se lleve a cabo en el Salón La Troje, el más grande con una capacidad entre las 100 y las 350 personas, o Candiles, o en cualquiera de sus Jardines: Ardillas o La Malinche o en su mágico Patio Rojo.

Raíces de piedra: el viaje a través del tiempo

Comprender la mística de este espacio exige trazar un viaje hacia sus orígenes. Su nombre mismo, Soltepec, proviene de la lengua otomí y evoca al “Cerro de Codornices”, cuya relevancia cultural quedó plasmada en el Códice de Huamantla, uno de los documentos cartográfico-históricos más significativos de Mesoamérica.

El devenir del tiempo transformó estos terrenos; desde los intercambios comerciales del periodo virreinal en las rutas que conectaban a Veracruz con la capital, hasta el esplendor del último tercio del siglo XIX. Tras el desarrollo ferroviario, el pulque se consolidó como el motor económico de la región y fue en esa época de opulencia, en 1876, cuando el arquitecto Eduardo Tamariz diseñó la fachada de reminiscencias neogóticas y mudéjares que hoy te dan la bienvenida.

A mediados del siglo XX, la familia Zamora asumió la custodia de la propiedad, dándole un carácter íntimo y hospitalario. Gracias a ese resguardo, el casco actual permite recorrer los antiguos tinacales, contemplar las trojes originales y habitar los patios interiores bajo una atmósfera un tanto nostálgica.

El verdadero lujo contemporáneo no se construye, se hereda. Custodiada por paisajes que parecen pintados a mano Hacienda Soltepec se mantiene en pie como un testimonio vivo del esplendor de otra época.

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