Existe un encanto particular en las tarde de la colonia San Rafael. No es casualidad que en tu caminata vayas cruzando entre Serapio Rendón, Miguel Schultz o Guillermo Prieto. Cuando la colonia se trazó formalmente a finales del siglo XIX, se decidió honrar a grandes pensadores, literatos, científicos y filósofos; caminar por esta colonia es pasear por la historia intelectual de México.
Además, si nos vamos al tema arquitectónico, notarás que hay una mezcla de estilos y épocas pero que presumen principalmente fachadas porfirianas y destellos del Art Decó. Pero hay algo más que eso, este rincón de la Ciudad de México, resguarda una de las herencias culturales de la capital: su escena teatral.
A mediados del siglo XX, la San Rafael y su vecina San Cosme, se convirtieron en el epicentro del entretenimiento nocturno. Había tantos cines, carpas y escenarios que la gente la llamaba con orgullo el «Broadway Mexicano».
El nacimiento de un palacio: el lujo de la Época de Oro
Comencemos por el famosísimo Cine Ópera en el número 9 de Serapio Rendón, un gigante de fachada Art Déco monumental custodiada por dos esculturas colosales esculpidas en piedra que representan las musas de la tragedia y la comedia, daban la bienvenida a los espectadores como si entraran a un templo de las artes.
Aunque desde hace unos años está cerrado, sigue siendo un imán de fotos, se inauguró en los años 40 como un cine de superlujo. De hecho, nació en pleno apogeo de la Época de Oro del cine mexicano como un auténtico «palacio cinematográfico». Cabe decir que en esos años, ir al cine era todo un acontecimiento social: la vestimenta era de gala.
El proyecto estuvo a cargo de los arquitectos Félix Nuncio y Manuel Fontanals, quienes no escatimaron en presupuesto, pues la idea era competir con los grandes teatros de Nueva York y Europa, y vaya que lo lograron, podía recibir a 3,600 personas. La primera película que se proyectó ahí fue Una familia de tantas de Alejandro Galindo. Para la década de los 70 y 80 era cine de ficheras y de luchadores. ¿Qué hizo que cerrara?, el terremoto de 1985 que lo dejó con daño estructural. En los 90 reabrió y se volvió una sala de concierto, pero cerró en 1998.
Los grandes de siempre: Tradición y el «Broadway Mexicano»
Entrar hoy a sus teatros clásicos es un viaje en el tiempo; recintos enormes que le dieron identidad al entretenimiento en nuestro país, y que siguen llenando salas con grandes producciones.
Teatro San Rafael
Se inauguró en los años 70, es una joya de la arquitectura teatral mexicana. Si buscas una noche de gala y grandes musicales al estilo internacional este es uno de los lugares en la Ciudad de México. Cruzar sus puertas ya se siente como una experiencia especial.
Cabe contarte que fue concebido por el productor Manolo Fábregas con una sola misión: ser el primer teatro de México construido específicamente para albergar grandes musicales al estilo de Broadway. Su acústica y mecánica teatral se diseñaron con tecnología de punta para la época. Fue la casa de Mentiras el musical, cuya temporada superó las 2,700 representaciones. La primera obra que se presentó fue Mi bella dama, de Allan Jay Lerner y Frederick Loewe.
Su escenario sigue apostando por la espectacularidad y las puestas en escena nostálgicas de gran formato; actualmente es el hogar de la producción Perfume de Gardenia.
- Dónde: Virginia Fábregas 40

Teatro Jorge Negrete
Se inauguró en 1957 y nació impulsado por la Asociación Nacional de Actores (ANDA) su nombre es en honor al «Charro Cantor», Jorge Negrete, quien no sólo fue un grande del cine y la música, sino también uno de los líderes sindicales más queridos y combativos del gremio de los actores en México.
Se dice que en los años 50, la ANDA, que en ese entonces estaba liderada por Mario Moreno «Cantinflas», le encargó a David Alfaro Siqueiros pintar un mural en el vestíbulo del teatro. Siqueiros comenzó a trabajar en una obra monumental titulada El teatro en México, una crítica que mezclaba la historia del teatro con la lucha de clases y la represión social.
A los líderes del sindicato, especialmente a Cantinflas, no gustó el tono político de la obra, así que por mandato judicial el mural quedó incompleto en 1959. De hecho, estuvo escondido del público durante décadas, y hoy es una joya histórica que puedes admirar en el lobby.
- Dónde: Ignacio Manuel Altamirano 126

Teatro Aldama
Subió el telón en 1984, un espacio que nació para diversificar el entretenimiento en una zona que estaba creciendo a pasos agigantados. Por su escenario ha pasado de todo, desde las comedias más taquilleras hasta musicales, pues de hecho, es el lugar por excelencia donde la comedia inteligente y las grandes franquicias internacionales encuentran su hogar en México.
Durante años albergó La Obra que Sale Mal, además de Vaselina, Hoy no me puedo levantar y Casi Normales. Actualmente está en cartelera Mentiras El Musical.
- Dónde: Rosas Moreno 71

Arte y reconversión urbana
El lado más fresco y vanguardista de la San Rafael se vive en sus espacios pequeños. Si buscas historias diferentes, propuestas contemporáneas y sentir la adrenalina de los actores a unos metros de distancia, el circuito independiente es una delicia.
El Milagro
Fundado por grandes figuras de la escena nacional como Daniel Giménez Cacho, este espacio es un laboratorio de arte. Aquí no vas a ver el clásico teatro comercial; más volarán la cabeza en un ambiente súper íntimo. Tip sibarita: su café-librería interior es una delicia para platicar antes de entrar.
- Dónde: Este lugar está en los límites de la San Rafael y La Juárez, en la calle de Milán número 24
Teatro Sergio Magaña
Caminando hacia los límites donde la San Rafael abraza a la Santa María la Ribera, te encontrarás con una fachada de 1901 que resguarda un gran secreto. Este foro del Sistema de Teatros de la CDMX nació originalmente como el Templo de Nuestra Señora de la Salud, un convento que, tras las vueltas de la historia, reabrió sus puertas en 1991 transformado en un oasis artístico.
Entrar hoy es un viaje en sí mismo y un deleite visual. La verdadera magia ocurre cuando tomas asiento: es fascinante ver cómo las propuestas de danza contemporánea, performance y teatro experimental cobran vida bajo la estructura de la antigua nave de la iglesia, rodeadas de techos abovedados y detalles arquitectónicos religiosos. Es ese contraste entre el pasado y la vanguardia lo que hace que ver una obra aquí sea una experiencia inolvidable para cualquier viajero cultural.
- Dónde: Sor Juana Inés de la Cruz 114

El posteatro: Cafés, cantinas y sabor de barrio
Una salida al teatro no está completa sin el maridaje perfecto. La magia de la San Rafael es que invita a caminarla despacio antes de que suene la tercera llamada o a alargar la plática después de los aplausos.
Para la previa, hay varias barras de café de especialidad escondidas en sus calles que son ideales para relajarte un rato con el programa de mano.
Si sales de la función con hambre y buscas un clásico total del barrio, tienes que ir a la marisquería Boca del Río, un lugar de toda la vida que conserva intacta la esencia de la zona. Ahora, si prefieres un plan con verdadera vibra bohemia e histórica, cruza tantito hacia San Cosme para visitar la legendaria cantina El Sella. Famosísima por su chorizo a la sidra, es el tipo de lugar donde los mismos actores de los teatros de la zona suelen llegar a cenar y brindar cuando cae el telón.
La San Rafael nos fascina porque demuestra que la gran cultura, la historia y la vida de barrio no solo conviven, sino que hacen el plan de fin de semana perfecto en la ciudad.
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