No hay sensación comparable a la de conquistar la cumbre o perderse en la inmensidad de un sendero boscoso. Sin embargo, en el trekking cada paso cuenta, y el terreno no siempre perdona. Así es que para que tu única preocupación sea disfrutar el paisaje, mientras subes el volcán de Colima, por ejemplo, la prevención se convierte en tu mejor aliada.
Y es que no es ningún secreto que quienes hemos practicado esta actividad al aire libre, creemos que lo único que necesitamos son unos buenos tenis, y sí, hay algo de eso, pero los médicos sugieren centrarse en varios aspectos para que la experiencia sea de lo mejor. Por ello, platicamos con el Dr. Carlos Suárez Ahedo, ortopedista especialista en cirugía de cadera y rodilla, sobre en qué debemos poner atención para practicar trekking sin lesiones.
1. Calentar antes de empezar
Este es el punto de partida de la experiencia, ¿por qué? Bueno, calentar aumenta el flujo sanguíneo, la temperatura y la flexibilidad muscular; de esta manera se reducen las lesiones de meniscos o problemas en los tobillos. Tómate 10 minutos antes de comenzar.
2. Utiliza el calzado idóneo
Hay quienes creen que cualquier tenis es perfecto para caminar, pero la realidad es otra. Seguro te has fijado que las zapaterías ya están organizadas según el deporte que realizarás. Así es que busca el calzado especial para senderismo o montañismo, estos tendrán una suela con el agarre justo para la actividad y eliminar cualquier lesión por realizar trekking. Ahora bien, si tu pisada no es regular, puedes utilizar una plantilla especial, por ello es esencial acudir a un especialista.
Olvídate de los tenis de moda, esos pueden provocarte serias lesiones y te aseguro es lo que menos quieres cuando estás de viaje.
3. Cuida de tus pies
¿A quién no le ha salido una ampolla luego de los 20 mil pasos diarios (parece broma pero es real)? Bueno, pues estas salen por la fricción del pie con la suela de tu zapato. Así que sólo basta con que sigas los siguientes tips
- Amarra bien las agujetas, esto ayudará a que la posición del pie y de tu tenis o bota sea la correcta.
- Los calcetines son esenciales, procura que sean de algodón o ideales para realizar trekking, las encuentras en tiendas especializadas en deportes e incluso e tiendas departamentales. Ah, y que sean de tu talla.
- Si tus tenis son nuevos, pruébalos en caminatas cortas para ver si no te lastiman, nunca recorras grandes distancias con zapatos recién comprados.
- Las uñas, también son importantes, sobre todo en el descenso, tus dedos se recorrerán hacia el frente, por lo tanto las principales afectadas serán éstas, así que detente cada cierto tiempo para que la presión no sea muy grande y termines con los pies lastimados.
Un tip de experto: si sientes mucha presión en los dedos al bajar, intenta ajustar el nudo de tus agujetas más fuerte en la parte del tobillo para evitar que el pie se deslice hacia enfrente.
4. Considera lo que guardas en la mochila
No seas de los que cargan hasta el perico en tu mochila. Como regla general, no debes cargar en tu espalda más del 20% de tu peso total. Busca una que tenga ajuste ergonómico y con un cinturón lumbar para que el mayor peso caiga en la cadera. Seguro te has dado cuenta que las mochileras tienen demasiadas correas, pues cada una tiene su función, los tirantes deben de ir muy bien ajustados y abrocha la correa pectoral para que la distribución del peso sea la misma en ambos lados. Lo más pesado debe ir en medio, ve distribuyendo las cosas, para que lo más liviano esté hasta arriba.
5. Hidratación y señales de alerta
Muchas veces, el ímpetu por llegar a la meta nos hace ignorar los mensajes que el cuerpo envía. Sin embargo, la prevención más efectiva comienza desde adentro. La hidratación no se trata sólo de beber agua cuando tienes sed (que ya es un síntoma de deshidratación leve), sino de mantener el equilibrio de electrolitos.
El sodio, el potasio y el magnesio son los que permiten que tus músculos se contraigan y relajen correctamente; sin ellos, el riesgo de calambres y distensiones aumenta considerablemente. Escuchar a tu cuerpo significa reconocer ese cansancio excesivo o ese pequeño «tirón» antes de que se convierta en una lesión mayor.

Hacer trekking es una de las formas más puras de libertad, pero esa libertad requiere respeto. Al final, no subimos montañas para que el mundo nos vea, sino para poder ver nosotros el mundo; y para que esa vista valga la pena, el cuerpo debe ser un aliado, no un obstáculo.
Así es que la próxima vez que te encuentres frente a la inmensidad de un sendero, hazlo con la confianza de que tu equipo y tu cuerpo están en sintonía. Porque en el arte de viajar a pie, el mejor destino siempre es el próximo paso seguro.
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