Angelopolitano como agua para chocolate

Tita llega a la mesa de Angelopolitano para celebrar a Laura Esquivel

Cuando pensamos en los viajes por el campo mexicano, descubrimos que los recuerdos más profundos huelen a leña, a humo dulce y a tortillas recién echadas comal adentro. Viajar por esos caminos donde la vida transcurre despacio nos recuerda que nuestra identidad se guisa en cazuelas de barro, lejos del ruido apresurado de las avenidas. Asistir a la mesa de Angelopolitano nos devuelve esa nostalgia entrañable, permitiéndonos saborear una propuesta gastronómica que rinde tributo directo a Como agua para chocolate junto al chef Gerardo Quezadas y la mismísima escritora Laura Esquivel.

El encuentro en la colonia Roma Norte logra que la magia de la provincia abrace nuestros sentidos con una calidez casi de hogar antiguo. Descubrimos que cada receta es un puente con ese México de hacienda, donde la cocina era el verdadero refugio para decir lo inaccesible y querer con el alma.

El universo sentimental de Laura Esquivel

Publicada en 1989, la novela de Laura Esquivel permanece en el corazón colectivo por recordarnos que los afectos se transmiten ingrediente por ingrediente. A través de Tita, la historia nos enseña que un guiso no es solo comida, sino una carta abierta donde las lágrimas o los deseos más puros quedan atrapados para siempre.

Ese México rural, donde la preparación del banquete marcaba los tiempos de la vida y el amor, renace en esta colaboración inolvidable. Reunir a la autora con la interpretación del restaurante convierte la velada en un abrazo a las raíces que nos definen.

Como agua para chocolate Angelopolitano Laura (2)

Platos que suspiran desde los fogones

La carta especial rescata pasajes memorables transformados en tres viajes gastronómicos que se disfrutan con calma. El menú de las rosas de Pedro nos remonta inmediatamente al campo con el reconfortante caldo de colita de res, las codornices en pétalos de rosa y las tradicionales torrejas de nata.

Por su parte, el menú de la boda de Esperanza despliega chalupitas norteñas, chile en nogada Tita y el entrañable pastel Chabela. Si la ocasión pide nostalgia pura, el menú para la pedida de mano de Tita consiente al comensal con un rico champandongo de capas de tortilla, picadillo de diezmillo, mole, queso y natas.

Coordenadas para un festín de la memoria

El restaurante Angelopolitano se ubica en Puebla 151, en la colonia Roma Norte de la Ciudad de México. Las experiencias completas de tres tiempos ofrecen precios que van desde 620 hasta 730 pesos, con maridajes sugeridos de vino de la casa o burbujas que alcanzan los 920 pesos, además de platos sueltos a la carta desde 120 pesos. Puedes asegurar tu lugar reservando al teléfono 5563912121 o directamente en su sitio web angelopolitano.com

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